Muertos de Risa vs. John Woo

Resulta bastante evidente, incluso para el ojo no experto, la influencia del cine de John Woo en Muertos de Risa de Álex de la Iglesia. Tanto es así que incluso ésta es aludida de forma explícita en el libro oficial de la película editado por Ed. La Gaviota escrito a cuatro manos por Pedro Calleja y Jordi Costa. Tres son los momentos que a nuestro entender lo delatan. Dos de ellos bastante claros, el duelo fatal del principio y el mexican stand off que abre el tercer acto, a los que habría que añadir la persecución que podríamos denominar de la discordia, que por haber sido negada en su momento por el propio Álex de la Iglesia ha acabado por caer en el saco de la duda incluso para nosotros, aunque nos resistimos a creerlo. Sirva este pequeño estudio comparativo para tratar de despejar la incógnita y sobre todo para revindicar dos de las probablemente mejores y más infravaloradas obras de sendos autores.

Negando la mayor.


Como indicamos al principio resulta clara la influencia wooiana en Muertos de Risa, estando especialmente conectada con el filme Bullet in the Head, que a pesar de las declaraciones de Álex la Iglesia es a nuestro entender una de las mejores, sino la mejor, película de John Woo, sencilla y principalmente por disponer todos sus recursos y distintivos autorales al servicio de una historia más madura y comprometida de lo que suele ser habitual en su cine. El primer rasgo que enlaza ambas películas sería el temático. Las dos comparten una función macronarrativa desde lo específico. Representan las transformacines políticas, históricas y sociales de una etapa nacional distintiva a través de las relaciones, situaciones y características personales de sus protagonistas. Explican de forma no explícita las mutaciones inherentes a un período de transición asumido por consenso como fundamental en la historia contemporánea de sus países a través de un conflicto triangular. En este sentido se establecen ciertas diferencias en la morfología del polígono que serviría como representación de dicho vínculo así como en la naturaleza del mismo. Mientras que en el caso de Bullet in the Head la naturaleza del triángulo es la de la amistad casi fraternal de sus protagonistas, una relación homogenérica propia del cine del chino, y su gráfico sería el del triángulo equilatero debido a la simetría de sus lados, en el caso de Muertos de Risa el triángulo se revela de índole romántico sexual y sería isósceles por compartir simetría solo en dos de sus lados, siendo el tercero casi imperceptible hasta el punto de resultar discutible su disposición triangular. Esta configuración resulta más clara en Balada Triste de Trompeta donde el director vasco repite la táctica del macrorrelato a través de un triángulo, en este caso equilátero y por lo tanto más palpable, integrado de nuevo por una pareja de humoristas y una chica que funciona como tercer lado y catalizador del enfrentamiento que surge de la tensión dramático cómica subyacente. Y es que este rasgo concreto es el que diferencia y dota de personalidad autoral la obra de Álex de la Iglesia al tratarse de una temática absolutamente propia y recurrente como veremos más adelante.



Establecida la comparación temática pasemos a la formal. Dando por aceptadas las referencias wooianas en lo que al duelo inicial y el mexican stand off se refiere, ambas hermanadas con el autor de origen chino por funcionar más como representaciones del subtexto dramático que brota de la dinámica relacional de los personajes que como simples tiroteos, atributo absolutamente Woo, nos ceñiremos estrictamente al análisis de la persecución. Como bien alega Álex de la Iglesia se trata de una persecución clásica y es probable que tenga razón, sobre todo si la examinamos de forma aíslada y ajena al resto del metraje del film, aunque en semejantes circunstancias lo mismo podríamos decir de la escena de John Woo. Pero, ¿Son realmente ambas simples persecuciones al uso?¿De verdad se limitan sus directores simplemente a representar los cánones de un lugar común del cine de acción? Si algo dota de singularidad las persecuciones de John Woo es que estas pueden leerse más como una pugna que como una persecución como tal, sirva como paradigma de este ejemplo el duelo rodante en la mítica carrera de cuádrigas de Ben Hur. La finalidad no es tanto dar caza o ganar como destruir al adversario, más que una persecución podría considerarse una pugna en carrera. Recordemos el símil geométrico antes utilizado, si cada personaje del film es un lado del triángulo éstos se caracterizan por su simetría, hablamos de una lucha entre iguales. En la persecución clásica existe un perseguidor y un perseguido, la relación es asimétrica, el fin de uno es alcanzar y el del otro huir. Partiendo de que normalmente el protagonista es la víctima de la persecución el desenlace deseado es que acabe escapando del acoso. En el caso de Woo, y por extensión en el de Álex la Iglesia en Muertos de Risa, el fin es la confrontación. En realidad nadie huye. Ambos simplemente avanzan mientras luchan.



Analicemos para entenderlo mejor de forma detallada dos persecuciones rodadas por Woo. En Face off tenemos una persecución claramente wooiana, la que se produce en el clímax del film a bordo de dos lanchas de alta cilindrada. Si uno lo piensa es difícil concluir quien persigue a quien, en realidad ambos personajes se atacan mutuamente, no hay un gato y un ratón, van el uno a por el otro con todo lo que tienen, es una pelea de perros rabiosos y definitivamente deviene en una confrontación fatal. Por otro lado tenemos Broken Arrow, la que probablemente sea la obra más impersonal de John Woo, aquí si podemos ver una persecución clásica, es evidente que es Travolta quien persigue a Christian Slater y como es de esperar el desenlace pasa por que el perseguido se libre del perseguidor. El caso de Muertos de Risa estaría claramente más cerca del primer ejemplo que del segundo. Y es que en realidad es más una cuestión esencial que formal. Como explicabamos antes si uno analiza simplemente cualquiera de las secuencias de forma idependiente al resto del film o incluso la mencionada carrera de cuádrigas de Ben Hur puede concluir que todas se acogen a una serie de cánones que comparten. No es el hecho de que ambos vehículos discurran paralelos y se embistan lo que las dota del sello Woo, esto es algo que sucede en el 90% de las persecuciones y que realmente apoyaría la teoría de que se trata de una persecución clásica, y es así si uno se reduce a lo formal. Lo que las dota de este espiritu confrontativo y simétrico es el trasfondo dramático que se ha planteado a lo largo de toda la película, son los precedentes relacionales de los personajes los que las convierten en algo más que una persecución. Sin todos esos antecedentes narrativos serían otra persecución más pero en realidad no son persecuciones, son la eclosión de una pugna prolongada de la que hemos sido testigos y que debe terminar, algo que conocemos como espectadores y que es imposible disociar de la persecución como tal. Funcionando así la escena de acción como representación del conflicto dramático en realidad, como sucede también con los tiroteos y duelos antes mencionados. La elevación de los cánones genéricos a la representación esencial del drama, algo tan propio de Woo, lo que imprime de excepcionalidad su obra.

Nino y bruno como precedente simbólico del Payaso Triste y el Payaso Tonto.




Pero el afán de demostrar esta influencia no surge del menoscabo de Álex de la Iglesia, y tampoco desemboca en desvalorización alguna de su obra. Resultaría absurdo teniendo en cuenta la autoconsciente y manifiesta hiperreferencialidad de su corpus creativo. Una intertextualidad siempre asumida sin complejos ni reparos incluso cuando la fuente de la que bebe es estrictamente contemporánea al homenaje. De ahí que no entendamos su vehemencia en la negativa, como le dice Bruno a Nino en la propia película él es un "homenajeador". Por otro lado como ya hemos indicado, Muertos de Risa costruye sus cimientos sobre el tema probablemente más propio de Álex de la Iglesia, por resultar el más recurrente en su filmografía, la mencionada tensión dramático cómica que subyace al tan español y premodernamente mítico formato de la pareja cómica. Se adentra en este terreno por vez primera en la tratada Muertos de Risa donde en una de sus imágenes, la fila de aspirantes al cásting del 1,2,3…, queda grabada la imagen simbólica del relevo a la también mencionada Balada Trsite de Trompeta, con la que comparte infinitos paralelismos. Y es abordado de nuevo por tercera vez en la campaña publicitaria rodada por el director vasco para la marca de embutidos Campofrío. En ella podemos ver a un montón de cómicos, muchos de ellos parejas mal avenidas, que ante la catarsis tanática de enfrentarse al "maestro" fallecido, entendido como proyección simbólica de la propia muerte, sucumben y se reconcilian. Antes de llegar a este punto se reunen al rededor de una mesa y comparten el fiambre en un intento de hacer pasar por legítimo lo en que realidad es simplemente un aparente acto de amistad, ya que lo que se anuncia aquí es el chorizo y tampoco es cuestión de vilipendiarlo o cuestionar su capacidad como elemento mediador de la pacificación, pero solo se trata de la prolongación de una farsa vivida durante años. En palabras del narrador Santiago Segura, "nos contamos algunos chistes que conocemos de memoria pero fingimos reirnos como si fuera nuestra primera vez". Perfecta síntesis de como Álex de la Iglesia percibe, entiende y manifiesta la relación entre humoristas, y leitmotiv de todas sus obras abordadas en el presente párrafo. Y es que pese a la aparente cordialidad que emana de comulgar con lonchas de salchichón, la realidad es que es otro "fiambre" el que propicia la epifanía fraternal, nada más y nada menos que el de Miguel Gila, su mentor, quien les contacta desde el más allá en una llamada entre lo tecnológico y lo ultraterrenal donde les interpela a "hablar con el enemigo", y es esta invitación la que realmente funciona como impulsor de la catarsis. 

El Caballero del Dragon vs. Prometheus



Firmin vs. Cristóbal Montoro


Vigalondo vs. Vigalondo

Al rastrear las dos primeras películas de Nacho Vigalondo en busca de interferencias, uno puede encontrar alguna que otra referencia exógena. En el caso de Los Cronocrimenes existe cierto paralelismo en la fase inicial del relato con la no muy conocida pero bastante interesante Retroactive. Principalmente la semejanza estriba en como ambos protagonistas acaban llegando hasta las instalaciones científicas donde viajarán en el tiempo huyendo a la carrera, víctimas de una amenazante persecución a pie que puede resultar fatal y que se desarrolla a través de un paraje deshabitado. Semejantes instalaciones se encuentran curiosamente guardadas por un solo tipo que está pasando allí el fin de semana, quien activa el dispositivo por error ocasionando el viaje al pasado de forma accidental. El planteamiento de la relación "cientifico" - "cobaya" es parejo y por lo tanto el vínculo que se establece entre los personajes en ambas películas también. Cabe destacar en un plano estrictamente formal que la penetración de ambos "viajeros accidentales" al recinto se produce saltando una valla metálica rematada por un alambre de espino. Pero donde la heroína de Retroactive ejecuta una maniobra impecable, el torpe Héctor de Vigalondo se mete una ostia como un piano. Y es que a pesar del acercamiento estructural que pueda existir entre ambas obras hasta aquí llega toda semejanza, ya que, resultan esencialmente antitéticas. Sirva esta escena como paradigma de como se desarrollan, podríamos decir, en universos paralelos, por usar un símil que no nos desvíe del viaje temporal. Porque donde Retroactive se define como una especie de Los Cronocrimenes dirigida por el Tony Scott de los 90 con resultados mucho más satisfactorio que el Déjà vu del propio Scott, la ópera prima de Vigalondo explora y ahonda en el patetismo humano y el cariz antiheroíco que de éste emana, uno de sus rasgos fundamentales como veremos más adelante. Por otro lado ya que sacamos el tema de los universos paralelos, en Retroactive se especula con un viaje al pasado de infinitas líneas temporales, prueba de ello es que la protagonista nunca se encuentra consigo misma, mientras que en Los Cronocrímenes se presenta una única línea temporal, creando una obra más compleja, profunda y evidentemente "redonda".

Rebis contra La momia rosa.


Como apunte formal también añadir el parecido, probablemente inintencionado, de "la momia rosa" de Vigalondo con el Rebis de Grant Morrison personaje nacido como fusión de tres personalidades (proceso inverso al de Héctor, una personalidad escindida en tres avatares) en las páginas del cómic Doom Patrol, con quien también comparte la característica de ser un Uróboros.

En lo que atañe a Extraterrestre la referencia externa más interesante y probablemente tampoco deliberada es la que se establece con el capítulo La Burbuja de la serie Verano Azul. Uno de los últimos coletazos dentro del oceáno de lo fantástico de quien comenzó como un firme representante del género en un campo prácticamente yermo en la España de entonces, Antonio Mercero. Quien en su momento destacó por abordar la temática a través de un prisma insólitamente costumbrista, rasgo que acentúa el paralelismo con el director cántabro en un acercamiento general. En lo particular este episodio comparte con el Extraterrestre de Vigalondo, e incluso con su cortometraje Domingo, el plasmar un encuentro alienígena centrando el foco de atención en el testigo en lugar de en el evento. De nuevo Vigalondo incide más en como esto afecta a los personajes que en la espectacularidad del hecho en si. El concepto del observador observado a través de un prisma naturalista, incluso casi costumbrista de lo insólito, algo que como decimos comparte claramente con el Mercero original. Esperemos que la carrera del de Cabezón de la Sal no discurra por los mismos derroteros que la de éste y del que otrora fue su compinche en los campos del fantaterror patrio, José Luis Garci.  



Pero a pesar de que existen ciertas interferencias exteriores en sus dos primeras películas, donde uno encuentra más similitudes es en su comparación entre ellas, por insólito que pueda parecer a muchos. Empezando por lo temático, ambas películas presentan un protagonista impulsado por un sentimiento de culpa que halla su catalizador en una pulsión de infidelidad dentro del modelo romántico monógamo. Algo muy latino en el concepto de lo católico desde luego. Ambas exploran el sentido de no pertenencia, del mismo modo que el Héctor de Los Cronocrímenes se "cuela" en unas instalaciones científicas vedadas, el Julio de Extraterrestre hace lo propio con una relación ajena. Presentan una situación que se presume titánica para la capacidad mediocre que el protagonista aprecia de si mismo, el leitmotiv hitchckokiano del "hombre normal envuelto en una situación extraordinaria" filtrado a través de la falta de autoestima y la neurosis. No en vano su Extraterrestre cosechó críticas donde se comparaba con la obra de un maestro en el campo de la neurastenia, Woody Allen. Todo esto se traduce en una marcada sensación de fatalidad y falta de control sobre el destino, de nuevo un rasgo muy católico y por lo tanto genuinamente español. Trascendental sentimiento de culpa potenciado por una ya mencionada otredad suprema que observa al observador, el observador observado, concepto que por lo que parece también se repite en su nueva película. Una gigantesca nave nodriza sobre el cielo de Madrid que a su vez soporta la constante vigilancia de una videocámara, un insoportable Carlos Areces como vecino de enfrente que a su vez soporta la constante videovigilancia de nuevo, un ente que no existe y que Héctor busca patéticamente a su espalda antes de atreverse a romper un cristal de una pedrada, uno mismo devolviéndose el gesto de buscar con unos prismáticos después de haber viajado en el tiempo. Porque de hecho ese gran Otro observador que se manifiesta de forma exógena brota en realidad de un germen interior, uno mismo como su propio enemigo o antagonista y principal saboteador, Héctor 1 vs. Héctor 2, Vigalondo 1 vs. Vigalondo 2, Los Cronocrímenes vs. Extraterrestre. Una delicia para la escuela psicoanalítica de la crítica cultural.

El observador observado.


Personalmente adoro cuando se establece un paralelismo entre forma y discurso y considero que en el caso de Los Cronocrímenes hay un ejemplo magistral en el desarrollo parejo del deterioro corporal y moral de Héctor, su deshumanización y conversión en monstruo a través de una metamorfosis física grotesca cincelada a través de la constante lesión violenta. Algo que alcanza una bizarra correspondencia extradeigética en el paulatino proceso catarral que crece en Nacho Vigalondo a medida que narra el maravilloso y muy recomendable audiocomentario de la película. Muchos de los rasgos temáticos antes presentados se manifiestan de hecho también en lo formal en ambas películas. El concepto de mediocridad entendido como medianía o regularidad se traduce en el caso de Los Cronocrímenes en su rodaje en 16 mm. Entendiendo este estándar no como el habitual sino como el intermedio en un rodaje en celuloide, a medio camino entre los 8 mm., paradigma antaño de lo amauter en lo tocante a producción y lo doméstco en cuanto a distribución, y los 35 mm. embajador de este soporte en el ámbito profesional. Destacar en este sentido un ejemplar trabajo de fotografía por parte de Flavio Martínez Labiano cuyo punto fuerte estriba en un soberbio prodigio de continuidad de una perfección tal que resulta imperceptible, pasando desapercibido y dando así lugar a la paradójica situación de nunca haber sido nominado o galardonado cuando debería considerarse una cumbre dentro de ese campo a nivel nacional. En el caso de Extraterrestre esta regularidad formal se plasma en una fotografía de poco contraste apoyada en una escenografía plana compuesta por pisos relucientemente blancos de malasañero cliente de Ikea y usuario de Mackintosh, vaporosas camisetas de colores lavados del H&M, limpios cielos azules, la horrible luz amarillenta de las farolas de Madrid y despoblados e impersonales suburbios periféricos.

Tomando las riendas.



Coinciden también en la utilización de varios recursos temático formales que se manifiestan en apariencia como propiamente vigalondianos. A saber, cuando los protagonistas deciden tomar las riendas de la situación lo hacen mientras toman las riendas también, o más bien volantes, de dos vehículos esencial y premeditadamente, según podemos adivinar por el audiocomentario de Los Cronocrímenes, rídiculos. Un carrito de golf en el caso de Héctor y una taza de café motorizada en lo que atañe a Julio. Como confiesa el propio Vigalondo en el citado audiocomentario hay momentos en los que el guionista decide hablar por boca del personaje al llegar a una situación en la que una explicación no tendría sentido y es mejor echar balones fuera. Resulta inevitable no sospechar esta táctica cuando en el clímax de Extraterrestre su protagonista se ve interpelado por Raúl Cimas a próposito de qué motiva la invasión alienigena y este responde con un increíble "no está pensado". Y sirva como broche final el propio colofón de ambas películas rematadas prácticamente por el mismo plano. Dos personajes se seintan y esperan asumiendo la inevitabilidad del destino y su incapacidad de influir en él, cuando paradójicamente acaban de tomar el toro por los cuernos después de pasarse toda la película siendo víctima de las circunstancias. Curiosamente cuando Nacho Vigalondo se encontraba inmerso en el proceso de posproducción de Extraterrestre reflexionaba sobre la coincidencia del plano final en otras dos películas en el infamemente malogrado blog que administraba en El País.


We ❤ García Bogliano

Bogliano Bros.
La primera vez que leí los apellidos García Bogliano fue probablemente en el año 1995 aunque no debí reparar demasiado en ello. No en vano dicha información parte más de un redescubrimiento que de un recuerdo. Este encuentro fortuito aconteció en la sección Matadero del nº 17 del abyecto e ínclito fanzine 2000 Maníacos, en ella un tal Ramiro (García Bogliano) promocionaba el tercer número de su fanzine Confusos. Insisto en que es más una evidencia que un recuerdo ya que no puedo evocar la imagen mental de ese momento, pero tuvo que suceder. Tuvo que suceder porque siendo un protoadolescente devoraba de principio a fin cada nuevo número de la publicación que en mi mente postinfantil representaba el boletín oficial de la contracultura nacional del momento, pero como ya he dicho no lo recuerdo. Igual que no recuerdo haberlo leído en el programa de ninguna de las subsiguientes y sucesivas ediciones del Festival de Sitges en las que tanto Ramiro como su hermano Adrián participaron bien en calidad de directores o guionistas, tanto con obras propias como ajenas. No en vano nunca fui invitado formalmente a dichos eventos, sus participaciones, increíblemente, nunca resultaron especialmente destacadas y no es que me quedase precisamente cerca de casa. Es probable que más de una vez me encontrase con estos apellidos en el blog proyectonaschy uno de los primeros y pocos medios digitales en hacerse eco de las andanzas de estos caballeretes en esta nuestra querida España, pero tampoco lo recuerdo. Tuve un extraño e incomprensible encuentro con un fragmento de su filmografía, algo que si recuerdo pero que en ese momento desconocía que guardase vínculo alguno con ellos. En algún momento de su vida algún demente decidió alojar en el portal pornográfico xvideos la escena de una dramática y desagradable violación perteneciente a una de sus películas como si tuviese algo de libidinoso para él o para alguien. Amparada en semejante contexto alcanza tal nivel de crudeza que ni siquiera pude plantearme querer descubrir más.

De hecho puedo recordar perfectamente el momento en que me volví consciente de la existencia de estos apellidos y no fue precisamente hace mucho tiempo. Se acercaban las Navidades pasadas y ansioso por ver el filme para mi más esperado en ese momento, The ABC's of Death (que se estrenaba en enero), y sobre todo repleto del tiempo libre que brinda ser el único pringado que trabaja en semejantes fechas de todos los seres con los que comparto techo, decidí despacharme la filmografía completa, dentro de lo accesible, de todos los directores participantes. Sí los veintiseis. En pos de conservar mi salud mental preferí no repetir los títulos de los ya conocidos y estimados como Nacho Vigalondo, Ti West (a quien por aquel entonces no solo no quería agredir sino que incluso adoraba), Jason Eisner (que ya me había decepcionado un poquito con su paso al largo) o Marcel Sarmiento, o conocidos pero no tan amados como Jack West, Srdjan Spasojevic, Xavier Gens, Andrew Traucki, Fonzani y Cattet, Angela Bettis o la tropa de japoneses locos de Fundoshi Corps. Me puse manos a la obra con la titánica tarea y empecé a llevarme sorpresas agradables con Adam Wingard o Thomas Cappelen Malling e incluso sorpresones muy agradables con Jorge Michel Grau y su Somos Lo Que Hay (que ya cuenta con remake americano) o Ernesto Díaz Espinosa con Kiltro (editada por Manga Films en España) y sobre todo Mirage Man, una deliciosa y esperpéntica visión superheroíca, ambas con Marko Zaror como estrella. Ex-doble de The Rock a quien pronto veremos en Machete Kills, todo un personaje que no para de vendernos sus productos alimenticios por twitter. Otro grato sorpresón fue Altitude de Kaare Andrews, dotado portadista de la Marvel que destaca por su eclecticismo y capacidad referencial, algo demostrado en el mencionado filme, capaz de fundir las cuatro historias que conforman The Twilight Zone: The Movie en una: viaje en el tiempo, niño con poderes que cumplen sus deseos, vuelta a la infancia y monstruo en el ala. Ahí es nada. Esperemos que le dejen meter la mano en la traslación de alguna de las franquicias de la casa a Hollywood. Y cómo no, Simon Rumley (otro que parece decaer últimamente) con el pepinazo que supone Red, White and Blue una verdadera historia de amor marginal y venganza hiperviolenta de una economía y precisión narrativa que asusta casi tanto como sus personajes. Un mundo en el que un sádico a sueldo público digno de la mente de Sam Pekinpah desolla la realidad progresista burguesa del universo de Don Roos.  Si Drive te pareció una mariconada esta es tu película, el Bring Me the Head of Alfredo García contemporáneo.

Pero si hubo un nombre que enseguida llamó mi atención ese fue el de Adrián García Bogliano, nada más entrar en su ficha de IMDB una serie de factores bastante inusuales comenzaron a perturbarme. El primero su lugar de nacimiento, Madrid. No podía dar crédito a mis ojos, un director de cine de terror (que por muy argentino que sea de origen) había nacido y se había criado en España y de el que no sabía nada, empezamos bien. Lo segundo su fecha de nacimiento, 1980, que al combinarse con el tercer factor, su ingente filmografía, volvían si cabe el descubrimiento aún más irreal. Decidí ponerme a investigar. Adrián y Ramiro García Bogliano son hijos de exiliados de la dictadura argentina a España, Ramiro nacido en Argentina en 1975 y Adrián en España en el año ya mencionado. Comienzan a foguearse en el mundo del horror con un buen puñado de cortos rodados con colegas y a través de la publicación del ya mencionado fanzine Confusos en el que también colaboran Paco Limón, director de la inconseguible en la actualidad Doctor Infierno. Apreciado filme del que a día de hoy apenas podemos ver un trailer y una escena de lucha. Según su página de facebook la película será editada en versión Redux a final de este año en México. Filme en el que Ramiro ejerce como coguionista junto al propio Limón y Jorge Gallego, probablemente otro colaborador del fanzine, en el que también participa Julio César Sánchez, entre otros. Tropa que también perpetra un programa de televisión local, Hervidero, centrado en el cine de terror y violencia que comenzó su emisión a mediados de los 90. 

Los padres de los Bogliano se separan, Adrián se marcha a Argentina con su madre y Ramiro se queda en Madrid con su padre. Entre las bitácoras digitales de Ramiro encontramos una dedicada por completo a las Dirty Princess, dúo (en realidad trío si contamos a Big Toxic) que destacó en la escena electroclash de la década de los 00's española por sus tórridos shows lésbicos, lo cual no significa que sus temas desmereciesen lo más mínimo. Pero hemos de asumir que su éxito se basaba principalmente en ponérsela dura a los gafapastas, consiguiendo lo inaudito, que un contraplano del público de las fiestas del Orgullo Gay de Madrid pudiese usarse como recurso en un montaje del FICEB sin que nadie apreciase su origen exógeno. Desconocemos si Ramiro estuvo vinculado formal u oficialmente a la banda. Ya en Argentina no acaba de quedarnos claro si Adrián llegó a formarse en la Universidad Nacional de La Plata o solo lió a un montón de estudiantes del centro para su ópera prima. Ramiro por su parte asistió a la EICTV, escuela de cine y televisión de Cuba, donde coincide con Jorge Molina, con quien coescribe el guión de las piezas dirigidas por este último Test y Mofo, la primera redactada a seis manos junto a su hermano Adrián. 

Mondo Mongol's García Bogliano Collection.


Después de ver Penumbra y quedarme atónito, decido autorregalarme cual Santa Claus su filmografía por Navidad comenzando una odisea de pesadilla. Aunque se han publicado diversas ediciones extranjeras de la mayoría de sus películas, casi todas están editadas por Video Flims distribuidora underground argentina, decido decantarme por estas ya que parecen contener más extras, tienen el título en español en la portada (sí soy un pureta de la versión original) y de paso unifico el pedido. Para envíos internacionales su web te remite a las tiendas digitales Leedor o Herjorcinema. Herjorcinema en realidad no hace envíos internacionales o por lo menos no los hacían en diciembre de 2012 por lo que me lanzó de cabeza a Leedor. Debido a que me van a meter una puñalada que te cagas por los gastos de envío, pagué casi lo mismo que por los dvds, y dado que parece que te cobran lo mismo por uno que por mil, añado varios títulos más de Video Flims a la lista, entre otros dos pedazo de joyas dirigidas por Néstor Frenkel: Buscando a Reynols y Amateur. Llega el momento de pagar y descubro la que será mi principal congoja, Mercadopago, una especie de Paypal argentino que después de tomar los datos de mi tarjeta de crédito me pide que llame a un teléfono argentino para confirmar que no hay ningún intento de fraude, genial estoy en España. Pero queda otra opción efectuar un cargo inferior a nosecuantos pesos en mi cuenta y validarlo indicando el importe exacto que solo podré conocer accediendo a mi información bancaria ya que la cantidad es aleatoria, me decido por lo segundo. Pasan los días y no hay cargo alguno. Contacto con Leedor y me decido a pagar por Western Union, quiero mis putas películas ya. Realizo el pago abonando un plus de inmediatez para finiquitar el asunto cuanto antes. Pasan los días y no tengo noticias algunas de mis colegas de Leedor, quienes tienen mi pasta y mis dvds con lo cual mi cabreo va en aumento. Pasados unos días dan señales de vida, resulta que en Navidad allí son las vacaciones de verano y se la están rascando una buena temporada no solo en los colegios. Ya ha quedado atrás no solo la Navidad sino casi también los Reyes Magos y se va acercando San Valentín, por fin mis colegas de Leedor me envían el paquete, he de reconocer que el envío fue rápido una vez se decidieron a a hacerlo, aunque que menos con lo que han cobrado, e incluso al final han sido comprensivos con mi situación, pero al principio no parecían entender que fuese ajeno a tales vacaciones de verano y no fueron muy educados manifestándolo. Con mis dvds ya en la mano llega también el cargo de Mercadopago, a buenas horas. Por fin podré disfrutar de todas las películas del tándem Bogliano, o casi.


Gotas de Sangre (1997 - 2002)

Empezamos bien, mientras escribo estas líneas acabo de descubrir que los cortos de los hermanos García Bogliano han sido editados en una recopilación en dvd en Canadá en 2008. Esta es una de las cosas geniales de su ingente filmografía siempre hay novedades aunque sea con carácter retroactivo. La acabo de pedir por Amazon Canada, espero que no tarde tanto como las otras. Viva, viva que nunca pare lo Bogliano.


Caja de acertijos (2004)

Según el orden cronológico de IMDB sería el primer film escrito y dirigido por Adrián, pero por lo que sabemos ni es el primero ni ha sido editado, aunque visto lo visto cualquiera se aventura a jurarlo. Según explican en el blog de Paura Flics (productora de los Bogliano) se trata de una película interactiva dividida en tres historias donde el espectador decide el destino de los personajes. Cuenta con más de 200 minutos de vídeo y tenía prevista su salida en dvd para 2008. En ella ya aparece la que podemos considerar actriz fetiche de los Bogliano, Victoria Witemburg. Por lo que se ve se trata de la traslación del concepto libro juego elige-tu-propia-aventura a película. Ninguna o poca información más al respecto al margen de unos teaser posters previos a su supesto lanzamiento.


Habitaciones para turistas (2004)

La que se considera oficialmente ópera prima de Adrián García Bogliano, coguionizada por el propio Adrián y Ramiro. Filmada a lo largo de cinco años, empezó a rodarla con 19, durante los fines de semana y sus ratos libres. Financiada con el dinero proveniente de pequeñas fiestas. Una delicia a medio camino entre el terror más clásico y la narrativa más experimental. Comienza con algo que adoro en las películas, una escena inicial que sintetiza todos los elementos que componen el film. En ella ya se dibujan los rasgos principales de su filmografía una escasez de medios que se traduce en una síntesis extrema que eleva el carácter simbólico de personajes, acciones y contextos hasta la enésima potencia. Un grupo de mujeres como metáfora de la sociedad víctma de si misma, lo cual no las convierte en elemento pasivo, sino al contrario, conforman la totalidad, son catalizador y sustantividad de la trama. Crítica a los pilares sociales latinos, en esta ocasión la religión. De nuevo Victoria Witemburg en el cásting, destacando entre los participantes Rolf García Puga otro futuro habitual de los Bogliano. Elogiada incluso por el New York Times cuenta con edición americana pero recomiendo la de Video Flims ya que incorpora audiocomentario del director, videoclip, making of, trailers y galería de imágenes.

Grité una noche (2005)

Dirigida por Adrián y coescrita por él junto a la ya mencionada Victoria Witemburg, quien también participa como actriz. Primer film de Bogliano en añadir elementos sobrenaturales más allá del horror puro. Puede ser leída de nuevo como una crítica a uno de nuestros pilares sociales, en este caso la academia entendida como entorno y proceso educativo. También a la herencia familiar y la internalización de roles sociales y de como estos, asumidos desde la más tierna infancia se extienden hasta la edad adulta. De nuevo nos encontramos frente a la cámara con Witemburg y Rolf García, uniéndoseles Gimena Blesa, otra cara llamada a captar la atención del espectador dentro del universo Bogliano. En este caso el film solo está editado por la argentina Video Flims que sepamos. Incluye entre sus extras videoclip, escenas eliminadas, fotos y trailer.



36 pasos (2006)

De nuevo Adrián tras la cámara y Ramiro coguionizando contando añadiéndose esta vez, aparte de su hermano, la ayuda de Honorio Galarza, asistente de dirección en Habitación para turistas. De nuevo Victoria Witemburg, Rolf García y Gimena Blesa frente a la cámara. De nuevo el peligro y el horror que suponen los traumas y roles sociales contraidos en la infancia y extendidos a la supuesta madurez. Una escena inicial con una digresión que quita el hipo. Una fiesta demencial que se anticipa en tres años a The Loved Ones de Sean Byrne (uno de los nombres que más eché de menos en la mencionada antología del abecedario de la muerte). Un violento y mudo anormal con un argentísimo chullo andino que puede ser entendido también como un gorro frigeo, símbolo de libertad no solo en el escudo argentino sino en múltiples emblemas sudamericanos. Obeso deficiente que se dedica a destrozar vidas a golpe de maza cada vez que alguien tiene la feliz idea de no cumplir con el cometido previamente asiganado.  Tres simples normas: silencio, obediencia y felicidad. Cuenta con edición para USA y Canadá con portada en español pero recomendamos la edición de Video Flims que aunque no contiene grandes extras: galerías fotográficas de personajes, detrás de las cámaras y efectos, merece la pena solo por la frase promocional de su portada: Las chicas solo DEBEN divertirse.

Match Point Mortal (2007)

Cortometraje creado para el programa Argentinos por su nombre con la tenista, más conocida por posar desnuda hasta embarazada, Victoria Vanucci, el propio presentador del programa Andy Kusnetzoff, Noelia Balbo y Javier Kafka ambos en 36 pasos. Dirige Adrián, coescribiendo junto a su hermano y el periodista, productor y documentalista Pablo "Willy" Galfre una de las mentes tras el filme El Rati Horror Show. En la producción los habituales Hernán Moyano y Sebastián Fretes.


No moriré sola (2008)

Dirigida y escrita por Adrián y basada en una idea propia desarrollada junto a su hermano y Martín Frías, colaborador habitual de los Bogliano, supone un rape & revenge desolador y sin concesiones. Probablemente el ejemplo más claro de su capacidad suprema de síntesis argumental y contextual elevando el carácter simbólico de todo, que a la vez no es mucho, hasta el infinito. Reminiscencias de los retratos que pueblan y banalizan el feminicidio en portadas en el centro y el sur de América. En semejantes condiciones hasta un simple coche de fabricación norteamericana parece revelarse como alegoría en un ejercicio de reducción formal extrema. Los estamentos de poder autorizados como amenaza. La violación con el mango de un martillo como figura de la opresión por medio del trabajo. Un canto a la rebelión por la violencia. De nuevo Victoria Witemburg frente a la cámara, al igual que Gimena Blesa como imagen de fragilidad e inocencia truncada y un espeluznante Rolf García. La película ha sido editada en Suecia pero de nuevo recomendamos la versión de Video Flims que cuenta con tras las cámaras y escenas eliminadas y extendidas.



Masacre esta noche (2009)

Otra de las obras del tándem Bogliano a la que aún no le he podido echar la zarpa. En este caso codirigida por ambos y coescrita por los dos hermanos junto a Hernán Moyano, cabeza visible de la más que mencionada Video Flims y colaborador habitual en labores de producción y distribución. Lo más destacable que podemos decir de la película sin haberla visto es que supondría el primer film Bogliano no protagonizado por un grupo de féminas y que cuenta con la colaboración como diseñador de los títulos del ya mentado Paco Limón. Editada el pasado diciembre por el festival de cine de terror mexicano Mórbido Film Fest, según su web se encontraba disponible desde enero en todos los establecimientos Blockbuster del país azteca, pero no pude pasarme por ninguno. Más recientemente el festival creó una tienda online permitiéndonos comprarla si estamos dsipuesto a pagar 60 $ de gastos de envío. Personalmente alucino con que los gastos de envío de un solo dvd (o mil ya que el precio no varía dependiendo de la cantidad) desde Argentina o México a España superen ampliamente los 50 $. Una pena que compartiendo idioma sea tan difícil desarrollar relaciones comerciales cuando es bien fácil recibir productos desde otros países también al otro lado del Atlántico pagando simplemente un par de euros de gastos de envío. Si alguien puede ayudarme en este aspecto se lo agradeceré eternamente, no creo que estas Navidades me vuelva a dar por gastarme una pasta solo en gastos de envío sobre todo porque a Mórbido no les voy a pedir más que una película. Otra opción es que nos juntemos 20 españoles que queramos comprarla.

Donde duerme el horror (2010)

¡Quiero todas sus películas!
Dirigida de nuevo a cuatro manos por los dos hermanos, suman para el guión a Carlos Castro en el ejercicio de fusionar los relatos La posada de dos brujas de Joseph Conrad y La Pata de Mono de W. W. Jacobs, que muchos recordarán gracias a la adaptación de Chicho Ibáñez Serrador en Historias para no Dormir o su parodia en Los Simpson. Quizá esta unión de dos tramas suponga su mayor debilidad. De producción costaricense retoma elementos sobrenaturales en una obra  a priori menos personal debido a su naturaleza aparente de encargo. Pese a que el propio Adrián ha manifestado no encontrarse completamente satisfecho con el resultado se revela bastante curiosa e inédita por su naturaleza casi exclusiva al tratarse prácticamente del primer filme de horror comercial rodado en Costa Rica. Recomendable por trasladar una gramática casi de telenovela al género de horror en un contexto tropical real en el que prácticamente ya solo el paisaje maravilla. Puede adquirirse a través de la Librería Legado, una especie de Casa del Libro de Costa Rica. Advertir que en este caso las transacciones transoceánicas resultaron de lo más baratas, sencillas y rápidas al contrario de lo que pueda prometer todo lo dicho sobre Argentina y México. Como punto positivo destacaré que me enviaron un marcapáginas con mi nombre impreso, todo un detalle aunque sea una chorrada sin valor. Como punto negativo, la edición de la película parece del top manta, tal cual. Evidentemente no hay rastro de sus actores habituales, sustituidos aquí por estrellas de Costa Rica.

Sudor Frío (2010)

Dirigida por Adrián y coescrita por Ramiro y el ya mencionado Hernán Moyano, a pesar de suponer su primer filme con acuerdo de distribución en salas en su país a través de Buena Vista Internacional (o a lo mejor por ese mismo motivo) supone a mi entender la obra más floja de los Bogliano. Cuenta con interesantes aciertos como el retrato mad doctor de los militares de la represión argentina o el cebo cibernético que sirve de trampa a los protagonistas pero adolece de un planteamiento excesivamente localista en contraposición al carácter universal que venía ofreciendo toda su filmografía hasta la fecha. Encarnado este espíritu regional en lo que se manifiesta como su vicio mas regionalista y argento, el personaje del porteño vecino con rastas. Por otro lado no ofrece la síntesis y claridad narrativa a la que nos venía teniendo acostumbrados Bogliano, algo motivado probablemente por el salto presupuestario y de estándares de producción que supone la cinta, ejemplificando una transición y el necesario momento adaptativo asociado al abandono de una zona de confort. Vuelven Victoria Witemburg, Rolf García y Gimena Blesa aunque ninguno como principales. La película está editada en USA pero de nuevo recomendamos la edición argentina que cuenta con making of, trailer, galerias y cómic.


Penumbra (2011)

La primera película que he visto de los Bogliano, ya que desde USA no taradaron un mes en enviármela, y sin duda mi preferida. Me encanta a pesar de que al parecer no le gustó a nadie. Como detalle empezar comentando que se trata de una coproducción española que por aquí ni se ha olido. Algo que puede deberse a que la participación hispana corre a cargo de la productora barcelonesa ABS Production (actual Sole Goldstern Media) que por aquellas fechas no se encontraba en su mejor momento al ser denunciada en una carta pública junto a Salomon Shang como ejemplo de lo que huele mal en las subvenciones del ICAA. En esta carta se cuetionaban sus métodos y recaudaciones, así como la relevancia de sus coproducciones, a pesar de contar en su catálogo con filmes como Las Maletas de Tulse Luper de Peter Greenaway o la imprescindible One Dollar (El precio de la Vida) increíble radiografía de la marginalidad panameña. Pero no es esto lo que nos atañe. Codirigida y coguinizada por ambos hermanos me atrevo, con el permiso y el perdón de Nacho Vigalondo y su querencia por Diamond Flash, a proclamar desde ya Penumbra como la mejor película española desconocida de 2011. Tras la metamorfosis operada en Sudor Frío hacia presupuestos y planes de rodaje más holgados (que tampoco mucho) Bogliano ya perece sentirse más cómodo y lo que antes detecté como un lastre localista en este caso me chifla, como español que soy, aunque entiendo que fuera de aquí no funcione. Y es que la manera de reflejar esa tensión hispano argentina reminiscente del pasado colonialista (y por extensión hispano latinoamericana), las constantes alusiones a la crisis inmobiliaria y el corralito, simplemente me resultan geniales. Esa constante y extraña tensión y sobre todo ese final digno de Tales from the Crypt, simplemente formidables. La película está protagonizada por Cristina Brondo actriz española que ha participado en múltiples series como El Comisario, La Isla de los NominadosGran Hotel o Gran Reserva. El origen, también ha interpretado a la Reina Sofía en la miniserie El Rey y ha prestado su físico a un personaje de la película No te fallaré (sí la película de Compañeros). Cuenta a su vez con Camila Bordonaba ex integrante del grupo Erreway y por tanto protagonista de la seria Rebelde Way así como de Chiquititas. Y, aparte de actuando, funcionando casi como alegato simbólico, encontramos a Sebastián "Berta" Múñiz, cabeza visible y actor fetiche del colectivo Farsa Films, representante del horror underground argentino, que encuentra su máximo exponente en el título Nunca Asistas a Este Tipo de Fiestas. Destacar también a Mirella Pascual presente en el filme uruguayo Whisky, Diego Cremonesi que ya hiciera su aportación al cine de Bogliano en Sudor Frío y la siempre presente Victoria Witemburg. El ya mencionado Paco Limón hace su aportación en este caso en el departamento de sonido al igual que Jorge Dorado que se marca un cameo en forma de voz al otro lado del teléfono. Rescata el tema musical Monstruos a cargo de Siniestro Total para cierre. La película solo ha sido editada para USA y Canadá por IFC y viene pelada de extras. Ojalá algún día editen una edición especial en Bluray con el cártel de Blas Rodríguez como portada.

Ahí va el diablo, que no se os escape.
Ahí va el Diablo (2012)

Otra a la que aun no he echado el guante. Ha sido presentada a lo largo de 2012 por diversos festivales, incluyendo Sitges, pero de nuevo no me han invitado, vaya. En este caso Adrián se encarga de la dirección y el guión en exclusiva y se traslada a México para el rodaje y la producción. Según él mismo cuenta es una película tremendamente influenciada por Picnic at Hanging Rock, aunque a mi parecer podríamos considerar toda su filmografía parcialmente influída por el filme de Peter Weir. Iba a ser editada por Magnet, según su web este verano, si atendíamos a lo que decía Amazon el dvd estaría disponible a partir del 16 de septiembre de 2013, ahora resulta que será estrenada en cines en USA el 13 de Diciembre, una buena noticia para Bogliano, una mala noticia para mi y para todo pringado que llegase a realizar el preorder en Amazon, si hubo tal. Ardo en deseos de verla.

ABC's of Death - B for Bigfoot (2012)

El que a día de hoy supone el último trabajo de Adrián García Bogliano es una pieza corta que reflexiona sobre la narración como acto y la instrumentalización del terror como herramienta de control social y garantía del establecimiento jerárquico. Rodada de nuevo en México, cuenta entre sus actores con Pablo Guisa Koestinger, que ha hecho labores de producción en Ahí va el Diablo y Masacre esta Noche y que destaca sobre todo por ser el promotor del ya mencionado Morbido Film Fest y desde luego por parecer un frikazo de cuidado.

Pío, pío que yo no he sío.

Y eso es todo, de momento. A día de hoy no sabemos a que anda nuestro querido Adrián, a través de su twitter hemos podido comprobar que el mes de Marzo del año en curso se lo ha pasado rodando en Haití, pero desconocemos de que se trata, si una ficción, un documental, un rito vudú o un programa de misioneros para la tele. Por otro lado tiene un proyecto aceptado en el novísimo e inminente Mercado Fantastico apadrinado por el Fantastic Fest, uno de su principales valedores internacionales, bajo el lynchiano título Club Pánico, le deseamos la mayor de las suertes. Ramiro está preparando el filme colectivo Alerta: Recuento de Cadáveres, y el título de su segmento es Emoción Violenta. En él participan también el requetemencinado Paco Limón con La Silla del Peluquero coescrito por el mentado Julio César Sánchez y Daniel Luis López, otro de los chicos de Hervidero. Jorge Molina, su excompañero en la EICTV, también pone su granito de arena con El día que maté a Lady Ga-Gá, un título más que sugerente, sumando a Rodrigo Aragão, director de A noite do Chupacabras, entre otros. VIVA BOGLIANO.

El libro de el tiempo

Resulta interesante como de forma paralela a la deriva conservadora que están tomando los informativos de RTVE aumentan los minutos y espacios, así como productos derivados, relacionados con la climatología. El primer rasgo significativo se personifica en Ana  Belén Roy, anterior weather girl, que se eleva o transfiere a categoría de conductora de informativo en el Telediario de las 8:30, quizá el más afectado por esta fiebre de exceso meteorológico. Se desvela como posible campo de pruebas en horario marginal que de resultar positivo supondría la definitiva expansión global en los informativos públicos de esta peligrosa escuela de periodismo atmosférico

"Todo por un sueño"
En cuanto a lo estético cabe destacar la horrible mosca en la esquina superior derecha, una infografía que administra y regula burocrática y alfabéticamente las distintas capitales de provincia en un listado que las homogeiniza impidiendo identificar sus particularidades locales, algo que la simple ubicación en un mapa podría delatar. Como inconveniente añadido las representaciones cartográficas también pueden inducir a separatismos por simple percepción gestáltica. Otra particularidad de los informativos matinales de Televisión Española es que dedican tanto tiempo al deporte como a la información meteorológica, proporción que de exportarse a los informativos de Cuatro o La Sexta podría resultar devastadora.

Ana Belén Roy o el arte de dar las noticias y el tiempo a la vez.
Pero como indicábamos en un principio ésto no solo se reduce a una simple lucha de poder interno y se externaliza alcanzándonos a todos nosotros ¡oh!, pobres ciudadanos en forma del demencial ejemplar literario "El libro de el Tiempo" (ed. Espasa), de una simpleza brutal ya simbolizada en su sintético y utilitarista título. El susodicho artefacto de lectura ha sido ingeniado de forma premedita con el simple fin de establecer un vínculo, una comunión con la audiencia, no en vano éste casi se reduce simplemente a recopilar fotos enviadas por los espectadores, y no tiene más objetivo que crear confianza. Esta misma mañana era anunciado en el programa Los Desayunos con un hipnótico montaje new age y el inductivo subtítulo "Viajar en el tiempo", intuimos que en este caso no es hacia el futuro.

"En un mundo feliz"
Esta fijación con los "fenómenos" resulta de un atavismo panteísta que desde siempre permanece entreverado al pensamiento más recalcitrantemente ultraconservador y folclórico. Quizá el mayor éxito de la Iglesia como institución de cara a la implantación de un sistema monoteísta en la, reminiscente de rasgos celtíberos, cultura que poblaba por aquel entonces la península fuese su capacidad de operar un desplazamiento en la percepción de la naturaleza como Dios hacia el concepto de la omnipresencia divina.



Las intenciones de este volumen meteorológico se vuelven evidentes en el spot que lo promociona tras la sección de El Tiempo. Las consignas con las que nos ametralla dulcemente la voz en off se inician con una científica frase capaz de restar cualquier rastro esotérico al discurso y satisfacer las empíricas necesidades de una preescolar mente liberal -"¿Cómo se forman las tormentas?"- para acto seguido dejar caer el primer mensaje subliminal de propaganda política -"¿Por qué tras la tempestad (PSOE) llega la calma (PP)?"-, y tras ofertar ciertos consejos fotográficos (y ganarse así a la comunidad Instagram) el destello Illuminati/New World Order - "¿Quién está detrás de la información del tiempo cada día?"- llegando definitivamente al momento cumbre en el que panteísmo y monoteísmo se dan la mano uniendo los fenómenos atmosféricos con los divinos: "Por fin podrás mirar al cielo y aprender a interpretar sus señales".

Incomprensión y rechazo social hacia una duda connatural del ser humano.
























Sam Raimi vs. John Woo

El siguiente post nace como capítulo apócrifo del libro "Sam Raimi: De la Transgresión al neoclasicismo" (Ed. Calamar) aproximación prácticamente exclusiva en nuestro idioma al autor y su obra. Iniciativa de carácter heterogéneo nacida al amparo de la 37ª  edición del Festival Internacional de Cinema de Catalunya SITGES 2004. Un bonus track poseído por el espíritu heterodoxo de Hernán Migoya, descuartizado en la referencialidad de Joan Pons y reencarnado en la forma interferencial de Quim Casas  que trata de añadir un epígrafe a la intertextual acronología inicial que plantea Ángel Salas. Impacta con el texto de Pedro J. Berruezo "John Woo y el cine de acción de Honk Kong" (Ed. Glénat) en forma de patada  voladora y se aloja en él como una bala tratando de crear un vínculo entre ambos y entre los directores a los que se consagran.

Hard Target: Sam Raimi vs. John Woo


Tras varios años tratando de sacar adelante la adaptación cinematográfica de The Shadow, personaje que se promulgó en el serial radiofónico y la revista pulp de los años 30 que llevaban su nombre tras ganar popularidad como narrador en la Detective Story Hour, Sam Raimi arroja la toalla. Incapaz de asegurarse los derechos acaba dando este proyecto por frustrado, realizado definitivamente en 1994 por Russell Mulcahy con Alec Baldwin como La Sombra, una especie de David Copperfield no homosexual o, por poner un ejemplo más patrio y psíquico, Anthony Blake. Al igual que éstos disfruta de un estilo de vida hedonista, combate el crimen bajo un alias secreto y hace desaparecer grandes edificaciones a ojos del simple vulgo con sus poderes mentales. En el año 2006 florecieron noticias sobre una posible nueva adaptación a cargo de Sam Raimi, proyecto que no acaba de prosperar según declaraciones del director, que esta vez sí posee los derechos para desarrollar una "historia que haga justicia al personaje".

Pero la cuestión es que en los años 90 no los poseía por lo que decidió lanzarse a la creación de su propio héroe, nacía así Darkman (1990) una reinterpretación a la vez que remedo de mitos del terror clásico y el pulp como el propio The Shadow, el fantasma de la ópera, el hombre invisible y principalmente el Vincent Price de House of Wax (1953) del genial y bastante reivindicado, aunque no lo suficiente, André de Toth. Hay quien quiso ver la película como una consecuencia directa del Batman de Tim Burton debido a su goticismo trágico o su expresionismo pop. En la colosal disección del cineasta de Burbank que supone "Tim Burton: Cuentos en sombras" (Ed. Glénat) de Jordi Sánchez Navarro el propio Burton se autodefine, en sus inicios como creador, como un cuasianalfabeto literario desconocedor del cine que no sea popular. Sirva de ejemplo su aproximación al expresionismo alemán con posterioridad a su debut en el cortometraje y animado por la supuesta influencia que estas películas habían ejercido en su obra sin siquiera haberlas visto, o eso le comentaban. También se desvela en esta biblia burtoniana el por que de esta influencia, por un lado el terror clásico de la Universal por otro el tándem que Vincent Price creó con Roger Corman adaptando una serie de novelas de Edgar Allan Poe, entre las que se suele enmarcar The Haunted Palace basada realmente en una obra de H.P. Lovecraft a pesar de ser homónima a un poema de Poe. Experiencias cinematográficas que permitieron al pequeño Tim acercarse a la obra de los creadores decimonónicos a pesar de su alergia al papel. Una formación cultural por vía catódica.

Una imagen similar sobre Sam Raimi nos ofrece el prólogo de Pedro Calleja rememorando una entrevista en la que el director asegura haberse aproximado a la obra Lovecraftiana tras descubrir la influencia de ésta en su ópera prima sin haber sucedido interacción previa alguna. Ambos se desvelan como incipientes creadores con una fuerte intuición para la aprehensión y reformulación de mitos de la cultura popular que precisa ser domada a través de un proceso de intelectualización y análisis de sus respectivas iconografías y metodologías creativas. No solo comparten esto sino raíces y fuentes comunes a la hora de desarrollar sus universos creativos, a poco que rastreemos interferencias de la antes mencionada House of Wax en los retratos (anti)heroicos de ambos autores podemos concluir que más que una influencia directa de uno sobre otro nos encontramos, más bien, ante dos manifestaciones independientes que emanan de un corpus cultural conjunto pero que difieren en sensibilidades a pesar de poder resultar paralelas. No en vano Sam Raimi pretendió la franquicia del hombre murciélago tras la salida de Burton, pero el abandono de lo neoexpresionista en pos de lo videoclipero le restó puntos frente a Joel Schumacher.



De esta forma también podemos entender la relación entre la obra de Sam Raimi y John Woo. Puestos a buscar referencias contemporáneas al Darkman de Raimi puede que resulten más claras las que cruzaban el charco desde Hong Kong con su máximo exponente encarnado en el propio Woo, véase el exceso pirotécnico o la representación estética clásica del mafioso. Pero repitiendo el ejercicio lógico anterior resulta evidente que ambos lo toman, por los mismos o diferentes motivos, de terceras fuentes comunes, los hampones de traje y abrigo del noir de los 40 rescatados por el polar francés y resignificados por la nouvelle vague o el exceso explosivo del cine de explotación, practicado por ambos de primera mano en sus inicios.

Junto a Quentin Tarantino y Oliver Stone, Sam Raimi fue uno de los mayores valedores de John Woo a la hora de gestionar su salto a América, de ahí que acabara siendo el productor ejecutivo junto a su inseparable Robert Tappert de la aquí tratada Hard Target (1993). También resultó como patrocinador en Hollywood de Jean Claude Van Damme protagonista del film, que conseguía aquí su primera oportunidad directa con una major. Al año siguiente Raimi produciría de nuevo un filme para el belga volador, Timecop (1994) dirigida por Peter Hyams. Si tratamos de buscar rastros de Raimi en el film puede que los encontremos en una escena similar a la que el propio Sam ejecutara al frente de la segunda unidad de rodaje de The Hudsucker Proxy (1994) de Joel (y Ethan) Cohen ese mismo año, pero no parecen ir más allá de lo temático. En ambas podemos ver a un ejecutivo trajeado de los años locos que salta desde un rascacielos al más puro estilo crack del 29, en el caso del personaje de los hermanos Cohen no huye de Jean Claude Van Damme. Destacar la maestría cartoon con que está rodada la escena perteneciente a Raimi frente a la infumabilidad de la escena ejecutada por la segunda unidad de Hyams. Aun teniendo en cuenta esta curiosa interferencia, no podemos encontrar nada que nos permita percibirla como una película de Sam Raimi en absoluto, al contrario de lo que sucede con Hard Target.



Pese a lo que el sensacionalista título pueda dar a entender aquí no venimos a demostrar ningún tipo de enfrentamiento ni tensión creativa debido al intrusismo de un productor en constante intromisión. Más bien todo lo contrario, tratamos de reivindicar Hard Target como la perfecta conjunción de dos estilos, destacarla como ejemplo de convergencia creativa sin renunciar a la identidad propia e incluso en algunos momentos como solución irónicamente distanciada a unas exigencias siempre absurdas por parte de una industria que trata de manufacturar éxitos prefabricados en base a la repetición de formulas de éxito reciente o pasado. Incluso se revela como evidencia de que totemizar el talento en una sola figura (productor, director, actor, guionista), en dos o en la supuesta coalición o enfrentamiento que pueda surgir entre ellas carece de sentido, una película es la suma de muchas más aportaciones individuales que las citadas.

El bocazas de Ace Hanlon.
El guión de Hard Target nace de mano de Chuck Pfarrer autor y navy seal (como su propia web indica) y guionista también de Darkman. Basado en un relato corto de Richard Conell que encuentra su mejor adaptación en la película homónima The Most Dangerous Game (1932) de Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, cuenta la historia de Natasha Binder (Yancy Butler) una muchacha que buscando a su padre (el propio Pfarrer, también coproductor) con la ayuda de Chance Bodreaux (J.C. Van Damme) descubre que éste ha fallecido víctima de una red de caza humana comandada por Emil Fouchon (Lance Henriksen) y su secuaz más próximo Pick van Cleef (Arnold Vooslo) que sirve de divertimento para ricos. El guión escrito según texto de Berruezo en un principio para ser dirigido por Raimi hubo de ser descartado debido a la extenuante postproducción de Army of Darkness (1992). Raimi sugirió el nombre de John Woo apostando por él ante la reticencia y desconfianza de la productora, pasando así a ocupar labores de productor ejecutivo. Otras versiones indican que el estudio le envió allí para tutelar el trabajo del oriental y hacerse cargo del proyecto si éste no daba abasto.

Es evidente que la película está plagada de rasgos estéticos wooianos, empezando por todos los que destaca el propio Berruezo. El uso del ralentí heredado de Sam Pekinpah, la utilización de reflejos -el momento en que Boudreaux observa a los malhechores en el bar o la amenazante aparición final de Fouchon-, el montaje en paralelo del reclutamiento de Elijah y Fouchon tocando su piano de cola blanco o los títulos iniciales que utilizan la misma estructura de montaje a base de fundidos que Hard Boiled (1992). El uso esotérico de palomas, muchísimo mejor entrenadas y resueltas escénicamente hablando que las de su etapa Hong Kong, y que alcanzan un punto autoparódico sublime. De hecho no es el único momento que parece revisar con humor los rasgos más significativos de la última etapa de Woo en la colonia británica, la que realmente le hizo conocido a nivel internacional. Hard target podría incluso entenderse como una respuesta irónica a las expectativas de una industria insaciable de repetición por parte de los autores, una especie de contestación tramada de forma conjunta entre Woo y Raimi cimentada en las múltiples zonas comunes entre su cine deconstructivamente genérico e hiperdinámico.

Enchufadísimo Ted Raimi.
Pareciera que John Woo nunca volviese a alcanzar con tanta claridad la traslación de su gramática oriental a temáticas y personajes occidentales, no desde luego en la impersonal Broken Arrow (1996) flojo cross over entre Cliffhanger (1993) de Renny Harlin -por tener un malo que ha sido contratado por otro malo, desarrollarse en plena naturaleza y el gusto por desplazarse en helicóptero de algunos personajes- y Under Siege 2 (1995) por su geografía desértico ferroviaria, película donde solo podemos ver a John Woo en estado puro durante el tiroteo en la mina. Tampoco en Face/Off (1997) que a pesar de suponer quizá la mejor aproximación temática al universo Woo de su etapa americana ya no cuenta con ciertos rasgos que Hard Target aún arrastra de su etapa Hong Kong, tics motivados quizá por la falta de presupuesto o profesionalidad de su equipo que podría haber querido dejar atrás.

La cuestión es que Hard Target es la película que mejor importa a su obra americana esos atributos de cine de acción popular de estereotipos demolidos que dio a conocer a John Woo en su etapa final en Hong Kong. Chance Boudreaux representa la quintaesencia del héroe con mullet popularizado por Kurt Russell, por algo éste era la primera opción de cásting quedando descartado por cuestiones de agenda. Combina las pintas del Jack Burton de Big Trouble in Little China (1986) con el macarrismo autoirónico de Snake Plissken sin llegar a ser el émulo esperpéntico que representa Lorenzo Lamas en Snake Eater (1989) y sobre todo sin cargar las tintas como el dramón de acción hillbilly Next of Kin (1989) con Partrick Swayze a la cabeza, tercer gran representante del mulletismo heróico llegando a practicar una postura de reivindicación política del peinado y el estilo de vida redneck en filmes como Road House (1989) o ya por la vía armada en Red Dawn (1984). De hecho esta reducción melodramática desde lo argumental a lo formal, desde el tratamiento visceral propio de Woo a la representación estética más bien basada en códigos proxémicos y fórmulas verbales digna de Raimi puede entenderse como una supuesta intervención como mediador cultural e intérprete creativo en la obra por parte del americano.



Quizá el rasgo más definitivo en la película de la mano de John Woo es la escena espalda contra espalda con pared de por medio entre Boudreaux y Fuchon, escena que encuentra un precedente en el enfrentamiento entre Tequila y Mad Dog en Hard Boiled y alcanza su apogeo en el duelo entre Sean Archer (John Travolta/Nicholas Cage) y Castor Troy (Nicholas Cage/John Travolta) en Face/Off. No podemos olvidar la imágenes religiosas en claro autohomenaje a The Killer (1989) o los intercambios de armas lanzadas por el aire, así como algún detalle más que el propio Berruezo pasa por alto como que el arma que utiliza Fouchon es una Thompson Center Contender, la misma que porta Mad Dog en Hard Boiled.

Thompson Center Arms Contender: Mad Dog vs. Emil Fouchon

Estos elementos ya han sido ampliamente estudiados por eso intentaremos centrarnos en los que la convierten en un producto con la marca clara y evidente de la factoría Raimi. Empezando por los rasgos extranarrativos, guión de Chuck Pfarrer guionista de Darkman y producción del tándem Raimi/Tappert condición ineludible de cualquier título de Sam Raimi. En el apartado técnico cabe destacar la participación como montador de Bob Murawski aliado de Raimi en Army of Darkness e incondicional en su filmografía desde Spider-Man (2002) hasta la actualidad, dato a tener en cuenta como veremos más adelante. En el departamento artístico Michele Poulik constructor de decorados y Anne Hieronymus de maquillaje, ambos en Army of Darkness. La colaboración inestimable en la creación de la serpiente de los chicos de KNB Effects: Greg Nicotero, Howard Berger y Robert Kurtzman con quienes ya contara en el rodaje de Evil Dead II (1987) y Army of Darkness. En el apartado interpretativo Lance Henriksen que trabajaría bajo las órdenes de Raimi en The Quick and the Dead (1995) dando vida a Ace Hanlon, y Arnold Vooslo que sustituiría a Liam Neeson en las posteriores entregas de la saga Darkman como protagonista. Respecto a los secundarios el actor y especialista Sven-Ole Thorsen como Stephan unos de los cazadores de la batida final, también en The Quick and the Dead como Gutzon, y cómo no, Ted Raimi inefable y enchufado hermano del director presente en toda su filmografía con excepción de la mencionada The Quick and the Dead, probablemente porque en aquel momento tenía trabajo fijo en la serie Seaquest (1993-1996).

El "gran" Sven-Ole Thorsen fumándose un puro sobre la piel de un oso cazado con sus manos desnudas.

A colación de la mencionada The Quick and the Dead podemos observar un rasgo que Berruezo interpreta como una incorporación en clave western al cine de Woo. Esa conexión, con el spaghetti en concreto, siempre se ha encontrado en la planificación de sus duelos, de forma especial en los close ups de los ojos de los contendientes, pero como bien indica el autor en Hard Target aparece una novedad, Bodreaux aparta su acartonada gabardina liberando su arma antes de desenfundar y disparar, en este caso una patada a la jeta de sus oponentes. Un rasgo, el del gabán casi mítico, muy propio de C'era una volta il West (1968) de Sergio Leone, del torturado Darkman y de la pistolera sin pasado interpretada por Sharon Stone en el film de Raimi, y sin duda inédito en el cine anterior o posterior de John Woo.

Émulo al más puro estilo "fake shemp" del Raimimobile.

La presencia de Ted Raimi puede ser incluso considerada como un leitmotiv formal de Sam Raimi. Incorporado al cásting de la fundacional The Evil Dead (1981) como fake shemp principal, término con el que Raimi y compañía designaban a las decenas de personas anónimas que fingieron ser algún actor del reparto original -que ya hacia tiempo que había abandonado el rodaje- o incluso mostraron solo alguno de sus miembros asomando por el margen del cuadro. De esta misma forma accidentada y forzada por la escasez de presupuesto que llegó Ted al cine también lo hizo el propio coche del postadolescente Sam Raimi un Oldsmobile Delta 88 de 1973. En Hard Target podemos ver el coche más parecido que debieron encontrar en Nueva Orleans, ya que, aunque no se trata del Raimimobile guarda una gran semejanza con él. Este automóvil que pertenece a Randal Poe, personaje interpretado por Eliott Keener, juega vital importancia en una de las escenas más espectaculares de la película, el tiroteo que se desencadena cuando los protagonistas encuentran al personaje de Vooslo junto al susodicho vehículo.

"¡Mamá, mamá! Sam Raimi fuma"
Si existe alguna escena en la película que podría caer bajo sospecha de haber sido rodada por el propio Raimi esta sería la de apertura. Empezando por la inusual planificación aberrada de ciertas tomas, no llegando a los extremos del Sam Raimi más angulado, pero si extraña en un cine extremadamente horizontal y paralelo al suelo como es el de John Woo. Como decimos no llega al punto expresionista que le supuso a Raimi la incomprensión de todo el equipo de rodaje de su ópera prima, es algo sutil, imperceptible, pero un halo evildeadiano sobrevuela el prólogo del film haciéndose evidente en el momento en que Douglas Binder, cameo de Pfarrer, cae abatido. Por un lado los tablones de atrezzo que se rompen a sus pies mientras cruza la pasarela, una versión reducida del incidente que la pandilla de The Evil Dead sufre al cruzar el puente al inicio del film. Estos tablones como explica Raimi en el audiocomentario que acompaña la película constituyeron una de las piedras angulares del diseño de producción del clásico de terror, tablones que serían utilizados también como arma en contra de los poseídos y como elemento escenográfico en una de las tomas más celebradas del filme por el vanguardista uso de la onomatopeya extradiegética, algo ya nada llamativo en estos tiempos posmodernos. El segundo elemento de la triada sería el uso de un humo que brota de ropajes y pelo, humo que en el caso de The Evil Dead llegó a ser producido con cigarrillos una vez cumplido el plazo de usfructo de la máquina alquilada a tal efecto, y que podemos apreciar emanando de Chuck Pfarrer en el momento en que se cuela entre los mencionados tablones. Esta malditísima trinidad se completa con unas pavorosas lentillas blancas que casi dejan tuerto al elenco completo y que no podían ser utilizadas durante más de media hora ni más de una vez al día, ni rastro de ellas, al llegar a los grandes estudios el genio creativo de Sam Raimi se empezó a ver coartado por el departamento de prevención de riesgos laborales. Sí que encontramos en la actuación de Pfarrer ese manierismo expresionista de manos de garra tan propio de los endemoniados raimianos, rasgo de estilo desarrollado en su trilogía Evil Dead y recuperado en la reciente Drag Me To Hell (2009).

Chuck Pfarrer evildeadiano: Humo, tablones de atrezzo y garras de poseído.

Otro elemento más propio de Raimi que de Woo es la anteriormente citada pandilla de malhechores sacada directamente de un cómic y que pareciera volver a hacer de las suyas en el Spider-Man de Raimi haciéndoselo pasar mal a una Kirsten Dunst de sugerente camiseta mojada. Pero si alguna escena ejemplifica esa simbiosis creativa, no solo entre director y productor ejecutivo, que es lo que aquí queremos demostrar es la que cierra el film. Combina elementos del propio tándem Pfarrer/Raimi en Darkman como la factoría abandonada, la llegada con persecución en helicóptero y su carácter incendiario, heredado de la destrucción del museo de cera de Vincent Price, con el también inflamable final de A Bullet In The Head (1990) y otros elementos de Woo como la penduleante aparición de J. C. Van Damme muy similar a la de Chow Yun Fat en Hard Boiled. También toma de esta el asesinato de un secuaz a manos de la chica previamente humillada por una simple cuestión de género, ultraje simplemente verbal en el caso americano que se eleva a una buena y políticamente incorrecta bofetada en la película hongkonesa.

Políticamente incorrecta bitch slap llegada de oriente.

Hay varias razones por las que lanzar a un actor a las llamas o pegarle fuego directamente. Una es por simple intertextualidad, como cita, como probablemente lo hace Sam Raimi en Darkman, otra por arrojo, compromiso y entrega del actor es el caso de Vincent Price, también por pura explotación espectacular como seguro lo entendía André de Toth director de House of Wax, sirva de ejemplo el momento en que Brian Trenchard-Smith incendió la espalda de George Lazenby en The Man from Hong Kong (1975). Mientras Lance Henriksen arde todas estas y más razones se dan la mano en un momento sublime que evidencia a Hard Target como un artefacto de perfecto disfrute popular autoconsciente pero de una fresca ingenuidad que la hace auténticamente demoledora. 
Un producto de serie B a la altura de la propia The Most Dangerous Game. Es la demostración absoluta de la conjunción perfecta de talentos al servicio de las metas menos elevadas. Un grupo de poseídos en gracia de mediumidad con ese ente infraterrenal que es la cultura popular entre los que, por extraño que pueda parecer, sí, destaca John Woo. Puede que nuestra mente occidentalizada no lo pueda creer pero el pequeño John se alimentó mamando dibujos animados tanto o más que el atelevisionado infante Sam Raimi, no olvidemos su temprano desplazamiento a la colonia británica, probablemente bastante más cosmopolita y pop que la gris España tardofranquista. Un adolescente Woo pobretón que pasaba las tardes con su madre en el cine abstraído de la realidad como reflejan sus propias palabras en el texto de Berruezo, donde también se declara un incondicional de los cartoons. Con un detalle digno de Wille E. Coyote abandonamos este repaso, una especie de presagio del final de Spider-Man, donde curiosamente se incorporan elementos del fatal ariete volador de la conclusión de Broken Arrow.



Hard Target es una película que merece ser disfrutada y revindicada por el mismo motivo que probablemente fue hecha y por el cual este post fue escrito y que Chance Boudreaux resume tan bien en la frase que debería haberse convertido en el volveré de Jean Claude Van Damme: 

¨Poor people get bored too." 

Chance Boudreaux.